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Una guía práctica al “bikewashing”

Galletas con bikewash (¡y son naturales!)

El bikewashing es el equivalente en dos ruedas del greenwashing – la práctica de hacer mercadeo de algún producto o alguna compañía usando imágenes amigables con el medio ambiente, a pesar de que el producto o la compañía carecen de amabilidad con el medio ambiente en la realidad. Los productos en las tiendas que están empacados en colores verdes y cafés y etiquetados “natural” es un  ejemplo. Las compañías petroleras promocionando su responabilidad ambiental es otra. El Lorax vendiendo coches es otra. ¿Entienden mi punto?

Conforme el uso de la bicicleta se ha vuelto más popular, ha habido un cambio en la imagen de la bicicleta que se utiliza en la publicidad. Claro, todavía hay anuncios que sugieren que eres un perdedor si andas en bici, pero hay algunos otros que utilizan las bicicletas para transmitir un sentimiento de que la compañía se interesa por los valores del transporte activo, la salud y apoyan la producción y consumo locales.

Una campaña que llegó en mi periódico local el año pasado es un ejemplo. Los anuncios (lamentablemente no puedo encontrar una imagen) mostraban a una mujer sonriente montando una bicicleta híbrida en una calle, con un texto describiendo cómo la empresa se preocupaba por la salud y el bienestar de sus empleados. No importando que las tiendas de esta compañía sean un destino supremo para ir en coche; o que depende, para su existencia, de la expansión de los ambientes más infernales y menos amigables con la bicicleta que uno se pueda imaginar, a través de los cuales transportan sus bienes en camiones y que sus clientes y empleados deben atravesar.

Al centralizar en dónde se hacen las compras a las afueras de centros residenciales, y al convertir el hacer compras en un gran esfuerzo, las compañías como ésta, ciertamente han jugado un papel primordial en la propagación de los vecindarios suburbanos y la “desbicicletización” de Norteamérica.

Otro gran ejemplo son compañías de coches usando bicicletas para vender coches. Las compañías de coches compiten exitosamente con la bicicleta para la financiación de infraestructura de transporte, y las políticas que hacen que andar en bicicleta para transportarse sea más fácil, entran en conflicto directo con las que producen demanda de coches privados. Sin embargo, una compañía ha hecho la mayoría de su trabajo conjunto con la organización Bikes Belong. Un gran lobby automovilístico ha trabajado con la League of American Bicyclists en campañas para compartir las calles, mientras activamente hacen campañas que van en contra de hacer que las calles sean más seguras para compartirse.

En resumen, el bikewashing es el uso de la imagen del ciclismo para promover un producto o una compañía como sana, preocupada por la comunidad, o simplemennte diivertida, inclusive si no es amigable con la bicicleta, y especialmente si es activamente hostil a la posibilidad de que la gente ande en bici. Mi reacción instintiva es indignación ante esta práctica, particulamente porque en muchos casos este greenwashing parece ser aceptado, incluso por promotores de la bicicleta como una alternativa para realmente cambiar las condiciones para andar en bici. Pero cuando llevé la idea a Twitter esta mañana, mucha gente comentó que cualquier aumento en imágenes positivas respecto al ciclismo es algo bueno. ¿Tú qué piensas? Sé libre de discutir, debatir y agregar tus propios ejemplos abajo. 

Escrito por Elly Blue en su blog. Traducido y reproducido con su permiso.

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De la importancia del servicio en las tiendas de bicis

Esta semana tuve el infortunio de que la llanta trasera de mi bici se ponchara cinco veces. Cinco veces en siete días, eso debe de ser un record.

Al final resultó que mi llanta ya estaba demasiado dañada y tuve que cambiarla, pero en esas cinco ocasiones, tuve que acudir a cinco distintas tiendas, para conseguir cámaras, para comprar una llanta nueva, para pedir aire o para pedir herramienta prestada, para poder cambiar la cámara. Esto me deja clara la importancia de cargar con parches en la mochila, pero más me di cuenta de la importancia de un buen servicio en las tiendas.

-A The Bike Shop fui por una cámara y fueron muy amables.

-A Viansi fui por una cámara y pareció que tenían algo mejor qué hacer siempre, tardé varios minutos en obtener una cámara.

-Fui a Trans Vision Bike y me prestaron herramienta y aire, aunque no con la mejor cara.

-En una de las muchas tiendas Benotto, me prestaron todo lo que necesité después de comprar la cámara y la llanta. Además, el chico que me prestó las cosas era muy amable aunque había un montón de gente.

-Finalmente en La Bici Urbana, sólo me prestaron su compresora para poner aire porque mi llanta no venía a la presión adecuada, cuando pregunté al mecánico si les debía algo me dijo “pues quizá sería algo, pero no te voy a cobrar nada, porque andas en bici”. Empatía.

La cosa es, finalmente, que cuando uno va a una tienda, debería de ser recibido de buena manera, ahí es de una forma muy básica, donde empieza a hacerse comunidad ciclista.

Y usted querido lector ¿qué experiencias ha tenido con tiendas?