Haz Ciudad

Miles de ciclistas ¿para qué?

La única vía exclusivamente ciclista durante casi tres años en la Ciudad de México, fue una ciclovía de 6.4 kilómetros en Reforma, hay que notar que esto es contando ambos sentidos, es decir, que durante ese tiempo uno podía circular en realidad 3.2 km tanto de ida como de vuelta, en una vía que además tenía todas las invasiones que uno pudiera imaginar.

Para el final de este año habrán aproximadamente 34 km más de vías que den preferencia al ciclista, las cuales no son necesariamente ciclovías –que dan exclusividad a quienes se mueven en bici-, ya que también pueden ser carriles compartidos con autobuses o con automóviles. Cabe señalar que al inicio del sexenio que acaba, se habían prometido 300 km para el 31 de diciembre. Claro, hubo una crisis en 2009, pero no importando eso, sí tendremos aproximadamente 21 km de segundos pisos en periférico, una vía rápida que pasará por uno de los pulmones de la ciudad, la Supervía, más todos los puentes vehiculares que se construyeron, además de un “Circuito Bicentenario”. Todas estas sin espacio de circulación segura para bicicletas y mucho menos con un espacio digno para los peatones.

A pesar de todo esto, de repente parece que la ciudad está inundada de bicicletas. En fechas recientes han aparecido grupos que ruedan cada día de la semana. De manera que de lunes a domingo uno puede salir a pasear en bici en esta ciudad, ya sea con calles cerradas o simplemente acompañado de más ciclistas con una ruta pre-determinada.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando los domingos se quitan los conos que cierran las calles, o el “bici-bus”, grupo de ciclistas organizados, que sale a una ruta durante la noche se disipa y todos vuelven a sus casas? ¿Cómo hace uno para sentirse seguro circulando durante el día? ¿Es salir a pasear lo único que podemos hacer los ciclistas en la ciudad?

Claro, el simple hecho de ocupar el espacio, moverse por distintos lados de la ciudad podría parecer lo mejor para hacernos visibles, crear una masa crítica que dure unas horas es un gran principio, pero toda la energía que se genera en la masa crítica se diluye cuando esta resulta en solamente un paseo: pedalear durante un rato y luego volver a lo mismo. Volver a tener solamente una ciclovía de pocos kilómetros en una zona privilegiada de la ciudad.

No quiero decir que esté mal que los grupos ciclistas rueden. Tener una masa crítica y hacer saber a todos que las bicicletas están aquí y ocuparán los carriles que sean necesarios es algo completamente válido e importante, sin embargo, como grupo organizado, es nuestra responsabilidad tomar las riendas de a dónde queremos que se mueva no solo la rodada, sino la ciudad.

Pero parece que todavía nos cuesta trabajo organizarnos, nos es difícil dejar a un lado los egos y no perdernos en el mar de bicis. Hace unos meses se organizó una rodada cuestionando los segundos pisos, los cuales dan preferencia al auto sobre otras formas de moverse. El gobierno nos cerró el acceso para subir a ellos. Probablemente éramos 100 ciclistas. Quizá hubiera sido más difícil detener el paso de mil, pero no lamentablemente no habían llegado más, ¿por qué no hubo más? El año pasado pintamos 5 kilómetros de carril compartido para exigir 5% del presupuesto de transporte para la bicicleta. En el mejor momento hubo unas 50 personas pintando. Cuando pedimos que se oficializara, las autoridades responsables se pasaron la bolita diciendo justamente que no era su responsabilidad. ¿Qué hubiera pasado si hubiésemos sido muchos más pintando? ¿Cuántos kilómetros podríamos haber pintado y qué tanta presión podríamos haber hecho para que se oficializara el trabajo ciudadano?

Parte de la infraestructura ciclista pintada por ciudadanos organizados mediante el colectivo “Camina, Haz Ciudad”, después de que la primera fue borrada y en exigencia de que se dedique a la bicicleta 5% del presupuesto de transporte nacional.

La pregunta, el punto de todo esto es: ¿qué pasa con los ciclistas organizados cuando se trata de algo más que rodar por rodar?, ¿qué pasa cuando lo que pedimos es cambiar el paradigma y favorecer las formas de moverse que lo hacen a velocidades humanas? ¿Realmente estamos cómodos circulando en vías donde los coches pueden ir a sus anchas? Yo me he preguntado todo esto varias veces y la mejor respuesta que pude obtener fue la siguiente:

Nadie va a cambiar por nosotros lo que se necesita cambiar. Políticos vendrán y políticos irán. Habrán algunos más “amigables con la bici” que otros. Ellos viajarán más o menos cómodos en sus coches eléctricos, esperando la siguiente campaña electoral para que los que votaron una vez por ellos, lo hagan de nuevo, poniendo el foco sobre los -pocos- aciertos que tuvieron. Y al final, nosotros somos los que vivimos diariamente la ciudad, somos los que sufrimos los muchos errores, las decisiones unilaterales que representan poco a los ciudadanos. Sin embargo, esa es la noción que a veces se da de ser ciudadano: alguien que simplemente vive en una ciudad.

Utilizar la bici es una herramienta tanto de protesta por una ciudad a velocidad humana, como de calles que sean para poder detenerse en ellas y no sólo para circular por ellas. Utilizar la bici ya nos hace un poquito diferentes, el punto es ¿qué hacemos con ella? Y tal vez el problema sea que muchas veces no sabemos cómo hacer las cosas, que exigir exactamente, pero seguramente alguien más tendrá una noción. Reunirse con otros es lo mejor que uno puede hacer.

Encausar la energía de la masa crítica y tener miles de ciclistas empujando por actualizar el reglamento de tránsito o por dar presupuesto al transporte no motorizado o pintando la infraestructura necesaria cuando los que la deben de hacer no la hacen. Para todo eso se necesita energía. ¿Qué mejor que aprovechar esas múltiples rodadas de la Ciudad de México para empezar a hacerlo?

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Decálogo del peatón (la petición de retirarlo)

Del blog de Haz Ciudad/Bicitekas

El Colectivo Camina, Haz Ciudad y Bicitekas A.C. lanzamos esta petición para solicitar que la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) retire inmediatamente la campaña “Cuido mi vida. Soy peatón responsable (Decálogo del peatón)”, que responsabiliza a los peatones por los accidentes de tránsito sin tener en cuenta que son ellos los que sufren, de forma cotidiana, la agresión impuesta por el uso masivo y prioritario del coche. Asimismo, solicitamos que el Gobierno del Distrito Federal impulse acciones para la aplicación efectiva del Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM) y realice campañas centradas en promover los derechos de peatones y ciclistas.

Desde hace varios días circulan en la ciudad y en las paradas de transporte público, volantes y carteles que instan a los peatones a seguir una serie de recomendaciones para asegurar su integridad. Los escritos no llevan ningun logotipo o distintivo institucional que indiquen la autoría. Sin embargo, el Gobierno del Distrito Federal informó el pasado 9 de junio que el llamado Decálogo del peatón “Cuido mi vida. Soy peatón responsable” es una campaña de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPDF).

En México mueren al año 40,000 personas en accidentes de tránsito por lo que parece ridículo que la SSPDF concentre sus esfuerzos en que los peatones “cuiden su vida”, ya que, cuando una persona camina, es la más vulnerable de todos los usuarios del espacio público. Caminar es una actividad humana que las y los ciudadanos, sin importar edad, condición física o estatus social deberíamos poder realizar con seguridad y libres de preocupaciones. El contexto actual de la Ciudad de México  no lo permite y, lejos de buscar cambiar las causas estructurales que lo provocan, el gobierno lanza mensajes contradictorios y que desincentivan el uso del espacio público.

Esta campaña centra la responsabilidad de los accidentes en los peatones cuando debería centrarla en los automovilistas. Supone que la culpa de las muertes en accidentes de tránsito recae en los peatones, “principalmente por el uso de teléfono celular y audífonos”, sin tener en cuenta que el diseño de la ciudad los discrimina sistemáticamente y que su vulnerabilidad se debe a la falta de respeto por parte de automovilistas y conductores de transporte público del Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM).

El RTM, actualizado en febrero del 2010, establece claramente que la prioridad en el uso del espacio público de los diferentes modos de desplazamiento será respetando la siguiente jerarquía: 1º Peatones; 2º Ciclistas; 3º Usuarios y prestadores del servicio de transporte de pasajeros masivo, colectivo o individual; 4º Usuarios de transporte particular automotor; y 5º Usuarios y prestadores del servicio de transporte de carga. La SSPDF, responsable de la redacción del decálogo en cuestión, se ha mostrado negligente en la aplicación del RTM y esta es una de las causas principales del aumento de la vulnerabilidad de los peatones.

El decálogo señala que se debe caminar por las banquetas y siempre curzar la calle por los pasos peatonales. Para que esto se pudiera llevar a cabo deberían existir banquetas en buen estado, de dimensiones adecuadas y libres de obstáculos como jardineras, cabinas telefónicas, postes de la luz o incluso automóviles estacionados que los peatones deben sortear a diario. Obligar a los peatones a cruzar por los pasos peatonales supone también que estos están convenientemente pintados y diseñados, con las correspondientes rampas en ambos lados de la acera, y que los semáforos funcionan bien.

Es importante señalar que la falta de aplicación del RTM permite en la práctica que los coches ocupen los pasos peatonales. Son comunes las situaciones en las que los automovilistas no se detienen completamente y no ceden el paso cuando el peatón tiene preferencia. También, que las unidades del transporte público y de transportes de carga y descarga se detengan en segunda fila obstaculizando la visibilidad y poniendo en riesgo a los peatones que pretenden cruzar la calle. Además, la existencia de la vuelta continua a la derecha provoca en la práctica que los peatones sean arrollados cuando tienen preferencia de paso.

En este mismo sentido, el decálogo considera que se deben usar los puentes peatonales cuando lo que debería de hacer la autoridad es cuestionar este tipo de infraestructura. Estos puentes responden a un modelo de ciudad en el que se da prioridad a los vehículos motorizados y se obliga al peatón a esfuerzos que no le corresponden. Para muchas personas usar un puente peatonal no es una opción viable por motivos de edad o discapacidad, por transportar a sus seres queridos con una carriola o cargar con la compra, etc. Los puentes no son tampoco sinónimo de seguridad y prueba de ello es la muerte de una persona en días recientes al caer de un puente peatonal provisional en la obra del segundo piso de Periférico.

Recomendar que los peatones se detengan completamente en la entrada de los estacionamientos, por ejemplo, contraviene el Artículo 9º del RTM que establece la preferencia peatonal cuando éstos “transiten por la banqueta y algún conductor deba cruzarla para entrar o salir de una cochera o estacionamiento”.

Una forma real de asegurar la integridad y seguridad de los peatones es establecer pasos peatonales convenientemente diseñados y a ras de suelo, donde los vehículos circulen a una velocidad reducida y sin bloqueos de visibilidad. Asimismo, las salidas de los predios hacia la calle debe de hacerse de forma que sea el auto el que necesite hacer un esfuerzo mayor para realizar la acción y no el peatón.

Es incongruente solicitar que los peatones no hablen por teléfono o escuchen música con audífonos ya que este tipo de distractores no son comparables con el nivel de distracción que implica hablar por teléfono celular mientras se maneja un automóvil o la disminución en la capacidad auditiva cuando un automovilista escucha música a un volumen que puede ser escuchado a metros de distancia. Cabe señalar que hablar por teléfono mientras se conduce un automóvil es motivo de infracción, misma que la SSPDF no hace valer con los automovilistas.

En una ciudad donde realmente se toma en cuenta a los más vulnerables y se busca la equidad, las calles se construyen dando preferencia al peatón, obligando a todos los demás actores de la vía a adaptarse a la circulación a velocidad humana y a comportarse con cortesía. En una calle realmente segura debería poder caminar despreocupadamente una persona de ocho años igual que una de ochenta, ya sea por motivo de recreo, desplazamiento o trabajo. Sin embargo, en esta campaña se insta al peatón a no estorbar el paso de los vehículos motorizados.

El decálogo concluye finalmente con la necesidad de seguir las indicaciones de los agentes de tránsito. No parece congruente que esto sea una recomendación de seguridad ante el desconocimiento que muestran los agentes del mismo, ilustrado por su incapacidad de aplicar el RTM y sancionar a los infractores para salvaguardar la integridad de peatones y ciclistas, o incluso de incumplirlo, cuando estacionan sus patrullas en lugares no permitidos sin ninguna emergencia de por medio.

Resulta preocupante que un instrumento tan importante como el RTM, reformado en 2010 con la participación de organizaciones civiles interesadas en el tema de la movilidad en la ciudad, no se aplique cabalmente y que en dos años no se haya dado una difusión adecuada ni entre la ciudadanía y ni entre las propias autoridades encargadas de hacerlo cumplir.

Las organizaciones y personas firmantes demandamos a la SSPDF:

1. Retirar inmediatamente esta campaña que responsabiliza a los peatones por los accidentes de tránsito sin tener en cuenta que son ellos los que sufren, de forma cotidiana, la agresión impuesta por el uso masivo y prioritario del coche.

2. La aplicación por parte de los agentes de tránsito del Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM), respetando las prioridades de utilización del espacio público establecidas en el Artículo 1, como principal medida para salvaguardar la integridad física y mental de los peatones.

3. La elaboración de una campaña centrada en los derechos de los peatones y ciclistas para que puedan hacer valer los derechos reconocidos en el RTM frente a los automovilistas y conductores de transporte público y frente a la misma autoridad encargada de aplicarlo.

4. La elaboración de una campaña dirigida a los automovilistas y conductores de transporte público que tenga como principal mensaje el respeto a los peatones y a los ciclistas, tal y como establece el reglamento.

Firma aquíhttp://chn.ge/KK4LD8

Referencias:

– Exhorta GDF a ser un peatón responsable, 9 de junio de 2012: http://www.noticiasdetuciudad.df.gob.mx/?p=40277

– Reglamento de Tránsito Metropolitano: http://www.paot.org.mx/centro/reglamentos/df/pdf/REGLAMENTOS_DF_PDF/RGTO_TRANSITO_METROP_19_08_2010.pdf

– Muere mujer al caer de puente provisional en Periférico, El Universal, 4 de junio de 2012: http://www.eluniversal.com.mx/notas/851349.html

Más información:

– Colectivo Camina, Haz Ciudad: hazciudad.blogspot.com

– Bicitekas A.C.: http://www.bicitekas.org