accidentes

Upss

Pues para este momento, el video anuncio de una aseguradora donde hacen promoción a su protección responsabilidad civil ya circuló por varios lados. En mi línea temporal de varias redes sociales muchos se quejan. Otros ya lo han llevado a lo real y se han quejado con la Procuraduría del consumidor. El community manager de la empresa ha de estar desquiciado de tantas menciones negativas que ha recibido en el último par de días.

El video en sí parece inofensivo. El mundo brillante en el cual cuando a un ciclista lo golpea un coche y explota en miles de polígonos nos hace olvidar que en la vida real eso no ocurre. Y lo preocupante es que en el imaginario de muchos automovilistas, el problema es efectivamente, tener que pagar los daños. Se les olvida que, igual que ellos, el ciclista tiene a donde ir, una familia y, probablemente, el ups del cochista, les deje aún más problemas, sobreviva al accidente o no.

Y que el video esté en youtube es lo de menos. Me preocupan más los que lo verán en cine y los que, atrapados en el tráfico verán las vallas, como la que vi ayer desde el autobús donde el mensaje es el mismo y alimentará la ya decadente visión.

La solución al problema de los coches y los seguros queda muy clara

Carta abierta a la Diputada Claudia Cortés Quiroz

Aquí el texto, como se le envió el día 21 de mayo a la Diputada. Comparta, envíele la propia, haga algo!

Dip. Claudia Guadalupe Cortés Quiroz

Presidenta de la Comisión de Transporte y Vialidad

Asamblea Legislativa del Distrito Federal

Apreciable Lic. Cortés:

Como sabe, uno de los mayores problemas en esta ciudad es el uso desmedido que se hace de los vehículos automotores particulares y los pocos esfuerzos que se han hecho históricamente tanto por poner orden y desincentivar el uso de este vehículo como por priorizar el caminar u otros modos de transporte que requieren menores inversiones, menos espacio y son más amigables con el medio ambiente y el entorno urbano en el que vivimos. Esto tiene como consecuencia que se busque dar prioridad a la velocidad sobre la seguridad y que al día de hoy, haya habido 7 estados de pre-contingencia ambiental en la ciudad.

Estoy seguro de que usted sabe claramente que esto es algo a lo que hay que dar importancia, ya que es Presidenta de la Comisión de Transporte y Vialidad de la ALDF, sin embargo, no pude evitar ver con algo de preocupación el enfoque que está dando al problema, como lo hace parecer esta nota de Excelsior publicada el día de 21 de mayo de este año que menciona querer crear una policía peatonal (http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2013/05/21/900122 ).

En ella, mencionan que está trabajando para crear un decálogo que denote los 10 derechos y responsabilidades del peatón. Cabe señalar dos cosas al respecto de esto:

La primera es que la política de la administración actual, por lo menos en palabra, es dar prioridad a los peatones, construir calles completas y tener una ciudad con una mejor calidad de vida. Ninguna de estas tres se podrán lograr si se da prioridad a los automóviles y, como se menciona en la nota “que los peatones cumplan con su responsabilidad para utilizar puentes peatonales”. Es prioritario que la ALDF haga cumplir esta política, siguiendo muy de cerca y conociendo cada acción que se hace dentro del Ejecutivo, de manera que cualquier acción tenga un mayor impacto.

El segundo punto a señalar es que la SSPDF ya ha hecho un decálogo para los peatones, que ha sido cuestionado en varias ocasiones (http://mexico.transeunte.org/2012/06/14/decalogo-del-peaton-contra-la-esencia-de-la-movilidad/ , http://ciudadpedestre.wordpress.com/2012/07/26/por-que-me-molesta-el-decalogo-del-peaton-hablando-del-60/ , https://desdeelsillin.wordpress.com/2012/05/14/desmantelando-el-decalogo-del-peaton-parte-1/) y se hizo la solicitud de retirarlo por varias organizaciones de la Sociedad Civil (http://bicitekas.org/?p=994) sin respuesta positiva de la SSP, con pretexto de que ya se había impreso un millón de copias del decálogo. Es importante también aclarar que la SSP no sólo culpa a los peatones, sino a ciclistas de los accidentes de tránsito (http://bicitekas.org/?p=1346) yendo en total incongruencia con la política de la ciudad y del Reglamento de Tránsito Metropolitano.

Estos dos puntos los he mencionado porque culpar al peatón, el usuario más vulnerable en la calle, de ponerse en riesgo, no nos llevará a tener una Ciudad de México digna y habitable para todos.

Se ha demostrado en ciudades en otros países, tanto de nuestro continente como de Europa y Asia, que un diseño adecuado, que dé prioridad a los peatones y ciclistas y disminuya la velocidad de los automóviles es lo que realmente puede disminuir los accidentes en los puntos que pueden resultar peligrosos y, con una política pública bien dirigida, puede crear una ciudad con una gran calidad de vida, ya que aquellas con mayor calidad de vida son en las que se puede caminar y andar en bicicleta de manera segura.

Por este motivo, solicito a usted una reunión para poder escuchar mejor sus propuestas y a la par, poder dar una retroalimentación, de manera que cualquier propuesta presente o futura tenga un verdadero enfoque de prioridad al peatón y a disminuir los accidentes.

Quedo a sus órdenes en el correo desde el cual se envió la presente, para poder concertar la reunión.

Sin más por el momento, reciba un cordial saludo.

Cuando caminar libremente está mal

Para entender la ciudad nos debe de quedar clara una cosa: la preferencia a la hora de planear -o dejar de planearla-, no siempre la tuvo el coche. De hecho, si no hubiera sido por el lobbying automovilístico, las ciudades nunca se habrían deshumanizado y probablemente no tendríamos 24 mil muertes al año en el país a causa de los accidentes viales, y, claramente, no se culparía a la víctima de estas muertes en caso de ser peatón.

Antes de la década de los 20 del siglo pasado, el automóvil no era una señal de libertad, movimiento y eficiencia. Por el contrario, eran máquinas que quitaban la libertad a la gente, según la percepción de los habitantes de una ciudad, peatones, acostumbrados a tener un espacio prioritario. Lamentablemente, no hay mucha información sobre el lobbyingautomovilista en México, sin embargo, según se cuenta en los registros de “La Ciudad de México en el tiempo“, cuando llegó a México el primer automóvil, traído desde Francia por Don Andrés Sierra, la gente le temía.

Esta inconformidad con los autos se valía de un principio muy básico, el cual aparentemente hoy se ha olvidado: las calles de la ciudad, igual que los parques o las plazas, son espacios públicos, no sólo son sitios por los que uno transita, sino donde ocurre la mayor parte de la vida pública, en la que los niños podrían jugar con más libertad, donde uno puede pararse a platicar con alguien o a simplemente ver lo que ocurre alrededor. La calle es, después de la plaza pública de los griegos, el epacio público por definición.

Según el Dr. Edward D. Norton, historiador de tecnología en MIT, en su libro Fighting Traffic, la lucha para olvidar la importancia del espacio público fue muy larga, inició al preguntarnos ¿de quién es la calle? Y claro, antes de la aparición del automóvil, se sabía que esta era para las personas. El moverse con el cuerpo propio era una actividad que no implicaba sólo transporte, sino también entretenimiento, juego e interacciones con el resto de la gente. Se demandaba que se defendiera al peatón, prevenir accidentes implicaba en realidad dificultar que los coches entraran a la ciudad. Sin embargo,  según explica Norton, para 1923, el lobbying automovilista en Estados Unidos entró en la batalla por la seguridad desde su propia trinchera. Así inició la lucha por cambiar el enfoque de seguridad por uno que no pusiera en riesgo el lugar del automóvil en la ciudad.

La pelea fue muy larga, hubo muchos muertos en el camino, como peatones niños y adultos, automovilistas y ciclistas. Finalmente, los interesados en vender más automóviles, lo lograron: las víctimas eran las culpables de los accidentes. La muestra más grande de esto fue la invención del término en inglés “jaywalker”, que en español se podría traducir como “caminante tonto” o “caminante ignorante”. La palabra jay, hoy casi en desuso en EUA, se refiere a alguien que viene del campo y no conoce las costumbres de la ciudad, alguien ignorante. Un jaywalker es alguien ignorante al caminar. Por suerte en español no tenemos un término específico para nombrar a los peatones que deciden no restringirse a los cruces peatonales para cruzar, pero expresiones como “¡seguro es inmortal!” o “¡no eres de hule!” de voz de un automovilista, nunca faltan.

Y es que antes de los años 20, la gente caminaba y cruzaba calles y corría por ellas ¡en cualquier punto! A pesar de que había transporte más pesado, generalmente tirado por caballos, los peatones y las bicicletas eran mayoría y cuando había una colisión, el culpable casi nunca era el peatón. Los niños sabían dónde podían jugar, la gente caminaba en todas direcciones. Moverse era un derecho. El espacio público era realmente público. En el actual mundo al revés, restringimos a los peatones a cruzar en un punto y a las bicicletas las pasamos a un sólo carril, para que no sean atropellados por coches que utilizan el resto de la calle. Cruzar las esquinas se inventó para restringir el comportamiento libre de las personas, para hacer “seguro” que los peatones caminaran específicamente en una zona.

Eventualmente algunos peatones molestos nombraron a los jaydrivers, aunque sin mucho éxito. Y es que el auto, con claro poder, ganó la batalla por el espacio público de la ciudad. La gente cambió la libertad de mover sus piernas por la libertad de no moverse y transportarse en un atomóvil. Las ciudades se enfocaron en cómo se podía mover más rápido todo, pero no en cómo la gente podía moverse mejor. Eventualmente, olvidamos la calle como algo propio y el coche ha relegado a la gente a espacios públicos del tipo de plazas o parques, raros en la ciudad, o inseguros y descuidados en su mayoría, o con un montón de palmeras que han sido “rescatadas” y son presumidas en foros alrededor del mundo.

La historia de la culpabilización del peatón nos da dos lecciones: la primera es que si se cambió de un modelo a otro, de forma similar, hay una manera de revertirlo. Sé que suena difícil, especialmente en DF, donde nos inundan con segundos pisos y demás infraestructura únicamente cochista, pero la creatividad y las personas son el motor más fuerte contra este tipo de modelos. La segunda es: el auto ganó porque pocos con mucho poder hicieron el cambio, así que si nos movemos al contrario, y muchos con poco poder nos unimos -y por qué no, de paso juntamos a algunos pocos con mucho poder-, podemos revertirlo. Poco a poco, paso a paso y pedaleada a pedaleada.

Desmantelando el decálogo del peatón Parte 1

Me extraña que en México, con los 40, 000 muertos por accidentes viales al año, las campañas de “seguridad vial” se centren en los usuarios más vulnerables de la vía: los peatones. Desde hace algunos días anda circulando esta joya, siendo repartida en eventos masivos, en estaciones de transporte público y básicamente donde sea que la gente a pie circule.

Foto tomada de @GonzRamone

Lo peligroso de esta nueva campaña no es en sí poner reglas, sino el tipo de reglas. Claramente este panfleto está hecho dando preferencia a los coches, pidiendo a los peatones que se muevan de una forma que no afecten la circulación de los reyes automotores.

Vayamos punto por punto.

1.- No utilizar audífonos ni cualquier cosa que distraiga los sentidos. Se responde con esta otra bonita campaña que lanzaron hace unos meses en Londres.

cortesía de TFL

Porque claro, todos debemos de ir cuidándonos de que venga un coche a toda velocidad. No hay que disminuir la velocidad a los coches, hay que cuidarse de ellos y estar completamente atentos. El coche no frenará, debes de frenar tú.

2.- Cruzar la calle por el paso peatonal. ¿Cuál paso? Sólo hay que fijarse un poquito en las calles. ¿Realmente cuántas tienen un paso peatonal claramente pintado? y cuando hay un paso peatonal ¿cuántos coches lo respetan? ¿De verdad tenemos que obligar a los peatones a cruzar por esas áreas inexistentes y/o invadidas? Podríamos hacer como en Haz Ciudad y pintar cada quien un cruce, quizá acabaríamos en unos años. Sólo entonces podría tener sentido esta sugerencia del decálogo.

Foto de Andres Ruiz

3.- Al punto tres le cuestionaría: ¿el semáforo de quién? ¿el semáforo de los coches? Igual que con los cruces pintados ¿cuántos cruces cuentan con semáforos peatonales?

4.- Desplazarse por la banqueta sería una belleza, si estuvieran en buen estado y no invadidas por coches.

Foto tomada de @xtrevi

5.- Uno de los que más me indigna. Uso los puentes peatonales. ¿Por qué una persona debería de cruzar una calle arriba del nivel del suelo? Los puentes peatonales los inventó algún ingeniero de tránsito maligno hace algunas décadas para que los peatones no estorbaran a los automovilistas. Ninguna ciudad que se respete pediría a los peatones que utilice estos puentes. Se desharía de ellos y detendría el tráfico para que los peatones cruzaran seguros. Ni siquiera los perros deberían de utilizar puentes peatonales.

tomado de Vanguardia.com.mx

Estos son los primeros cinco puntos. Un análisis con un poco de sentido común es todo lo que se necesita para ver que esta campaña, aunque probablemente tiene buenas intenciones, no está dando el mensaje correcto y no proteje aquien debería, de la manera que debería. Pronto la parte 2 con joyas como: “volteo a la derecha e izquierda antes de cruzar” y “no suelto a mis hijos al momento de cruzar”. Espérelo.

Colisiones en bicicleta y qué hacer

En la película Hot Fuzz (que por cierto es una gran parodia de las películas de policías), hay un momento en el que dos policías tienen una conversación en una escena del crimen que implica automóviles. Nick Angel (el personaje de Simon Pegg) comenta que en el lenguaje oficial ya no se dice “accidente de auto”, se les llama “colisiones”.  A lo que el oficial Butterman (Nick Frost) pregunta: Entonces ¿por qué no podemos decir accidente?. Y Angel responde: Porque accidente implica que no hay un culpable.

Así funciona en la vida real. Cualquier colisión entre vehículos ocurre por una serie de causalidades que llevan a que dos vehículos (en estos casos específicamente una bicicleta y un vehículo automotor) se encuentren.

A últimas fechas me ha tocado apoyar de alguna forma en dos situaciones de accidentes en los que los automovilistas tuvieron mucha responsabilidad en la serie de causalidades. Una tuvo lugar en una calle donde no había carril ciclista, fue un portazo en segunda fila; la otra ocurrió justamente en el carril bici, mientras el auto invadía el confinamiento en Reforma. Las historias son muy largas como para escribirlas aquí sin que dé un poco de pereza leer, así que más bien iré a las características compartidas por ambas colisiones y las conclusiones/recomendaciones de por qué las cosas resultaron de la mejor manera en ambos casos.

1.- Los ciclistas afectados pidieron ayuda, uno avisó a la gente vía twitter; el otro pidió a un ciclista que iba pasando, llamar a una patrulla. En ambos casos la policía acudió al sitio a dar apoyo y aunque no sabían exactamente por qué, entendían que el ciclista tenía prioridad.

2.- Aunque iban pedaleando solos, una vez ocurrida la colisión, ninguno de los dos ciclistas estuvo solo. Aparte de avisar a la policía, es útil llamar a alguien que pueda acudir al sitio (de preferencia en bici) y/o que pueda llamar a otros para ayudar a ejercer presión con los automovilistas y sus seguros.

3.- El automovilista estaba infringiendo el RTM y los ciclistas y/o la gente que lo acompañaba tenían conocimiento del RTM e iba circulando conforme a se estipula en ese documento. Lo cual le quita armas a cualquier ajustador que se niegue a cooperar. (El RTM se puede leer completo y bajar aquí)

4.- Ninguno de los dos automovilistas quiso aceptar reponsabilidad en el choque. En el primer caso,  fue por recomendación de la aseguradora, en el segundo porque el automovilista era un imbécil. En cualquier caso, es mejor pedir que acepten la responsabilidad, de manera que eviten ir al Ministerio Público.

5.- En caso de que se requiera ir al hospital, es mejor hacerlo, por eso también es bueno que haya alguien acompañando al afectado. Resulta que si el afectado está en el hospital y terminan en el MP, encierran al del automóvil por 24 horas, mínimo, hasta que se defina la gravedad del ciclista (o peatón, si es el caso).

6.- Como escuché hace poco: es cosa de resistencia. Hacer lo correcto, como dije en el post pasado, puede llegar a ser cansado, sin embargo, lo mejor es no claudicar, por el bien del ciclista.

Aunque aquí se habló de la buena fortuna de que los automovilistas tuvieran seguro, se puede correr con la mala suerte de que no lo tengan, de igual forma, se debe de buscar que se cuente con alguna indemnización, por lo menos para asegurarse de que ni el ciclista ni la bicicleta hayan sufrido daños graves.

En fin, si alguien ha tenido alguna situación de este tipo, sería bueno compartir qué hizo o cómo se solucionó. Siempre es mejor tener todas las herramientas a la mano.